"Los trabajos públicos emprendidos en una grande escala, de algunos años acá, en los pueblos de la Verapaz, han ahuyentado á muchos indígenas, porque no se les da salario ninguno. De ahí resulta que cuesta trabajo conseguir peones para el servicio de las fincas, que muchas veces los mozos pagados anticipadamente, según la costumbre, por los empresarios de cafetales, están ocupados por la municipalidad del lugar, que no concede á las empresas toda la importancia que tienen, y no preve que el engrandecimiento de esos pueblos está fundado en la protección que dé á la agricultura. Es, pues, necesario tratar de hacer cesar dichos inconvenientes, nombrando ad hoc Jueces de Agricultura, encargados de sistemar el trabajo de los mozos, conciliando á la vez los intereses del pueblo y los de los agricultores, que gastan cuantiosas sumas para dar al país un importantísimo ramo de importación. Muchos son hoy día los empresarios que, alhagados por el número de brazos, la feracidad del suelo, la proximidad de la Alta Verapaz á los puertos del Atlántico, y por el decidido empeño del supremo gobierno en el cultivo del café, expresan los mismos deseos. Los Jueces de Agricultura, bien organizados, debían existir en toda la república.

"Uno de los medios que debe contribuir, con el tiempo, á impedir la inmigración de los indios á las montañas, consistirá en el cultivo del trigo, que se da en las partes frías próximas á los pueblos. Este cultivo dará á los terrenos un valor más grande, proporcionará á los cultivadores un punto de venta seguro y lucrativo, y mejorando la alimentación de estos pueblos, introducirá el bienestar poco á poco entre ellos. Al lado del trigo, se podrán cultivar las papas, que se dan durante todo el año en la Alta Verapaz, y suministran un alimento sano y nutritivo. El cacahuete, manilla ó cacao de la tierra, es otro cultivo importante, del cual pocas personas se forman una idea exacta. El cacahuete necesita muy pocos trabajos, y produce más que cualquiera otra clase de plantas; las matas secas arrancadas en tiempo de la cosecha, forman el mejor pasto que se pueda dar á los ganados; la almendra subterránea que se saca del suelo como las papas, es un verdadero frijol aceitoso, es decir, un alimento de primer orden: da un 40 p.% de un aceite exquisito, tanto para comer, como para quemar, hacer jabón etc. El residuo de la preparación, harto fácil, de este aceite, es el mejor alimento que se pueda dar á los cerdos y á las aves domésticas. En fin, el cacahuete da su cosecha á los seis meses, crece en los terrenos más arenosos, en tierra caliente, templada y fría. En Cobán esta planta prospera de un modo extraordinario.

"En lugar de un cafetal de comunidad, como el que hubo en Cobán, sería preferible una Escuela Municipal de Agricultura: que en un terreno adecuado, la municipalidad enseñara á los indios el cultivo del trigo, de las papas, de la manilla, del lino, de las abejas, y que distribuyera al fin del año á los más inteligentes, semillas para su reproducción, útiles nuevos de labranza, instrumentos de música europeos, premiando cada año en una junta solemne, los esfuerzos de los colonos, y distribuyendo también recompensas á los servidores constantes y probos que se le designasen en todas las fincas. Acaso los empresarios de cafetales contribuirían con gusto á los gastos que demandase semejante institución.

"Por medios análogos se ha mejorado de un modo incontestable la situación moral y física de algunos pueblos de Francia, los cuales no vacilo en decirlo, eran tan atrasados como los de la Verapaz, y acaso más miserables. Napoleón III, realizó semejantes proyectos, reputados poco antes de él como sueños, utopías, ideas comunistas. Así es que la memoria de este monarca, á pesar de sus errores, vivirá eternamente grabada en el corazón de los pueblos de la Sologne y de los Landes."[195]

Los indios de los Altos, de esa parte tan rica de Guatemala, son trabajadores, industriosos y pacíficos. Hay poblaciones como San Pedro Sacatepéquez, con cinco mil indígenas, en una ventajosa posición topográfica, á una milla de San Marcos, con buenos edificios públicos, con muchas fuentes de uso común, con calles rectas y con floreciente agricultura. Sus pobladores cultivan los cereales y fabrican bellos cortes de enaguas, huepiles y fajas de hilo y seda. No faltan carpinteros, sastres, herreros y ladrilleros. Santo Tomás Chichicastenango, á cinco leguas de Santa Cruz Quiché, tiene veinte mil habitantes indígenas, que cultivan maíz, trigo y papas, hacen buenos tejidos de algodón, crían ganados y llevan una vida sobria y laboriosa. En esta ciudad se contemplan ruinas rodeadas de grandes fosos. Joyabaj con cinco mil pobladores, que pastorean ganados y siembran granos y frutas. Sacapulas, fundada por Fray Bartolomé de las Casas, cuenta con cinco mil habitantes, que elaboran sal, fabrican telas y siembran caña de azúcar, cacahuate (manillas), yuca, frijol y maíz. Nevaj, de cinco mil vecinos, que pasan la vida fabricando canastas de caña, objetos de jarcia, y sembrando cereales. San Miguel Uspantán, que tendrá tres mil habitantes, cuya industria principal consiste en fabricar sombreros de palma, esteras (petates), paraguas (suyacales) y escobas. Totonicapam, cabecera del departamento de este nombre, y ciudad de veintiséis mil habitantes, casi todos indios, se encuentra al pié de una elevada montaña, con clima benigno. Allí están todavía los descendientes de los tlascaltecas que trajo D. Pedro de Alvarado, y que tienen buenas fábricas de tejidos y alfarería. Es población industriosa y rica, á ocho mil setecientos piés sobre el nivel del mar, con casas buenas, provistas de agua potable. Momostenango, á unas siete leguas de dicha cabecera, es pueblo importante de agricultores, que emplean variados cultivos por la diversidad de climas. Los indios momostecos tienen particular veneración á un retrato de Diego Vicente, aborigen que construyó por su cuenta la iglesia parroquial. Santa María Chiquimula, con tres mil indígenas, que son comerciantes y peones agrícolas. San Cristóbal, compuesto de seis mil almas, con una antiquísima iglesia. Los indios de allí son tejedores, herreros, carpinteros, talabarteros, fabricantes de trastos de barro, marimbas y cohetes. Siembran trigo, maíz, habas, frijoles, arbejas, duraznos, manzanas, nueces y ciruelas. Panajachel, á orillas del pintoresco lago de ese nombre, produce arenas de plata, caparrosa, ocre y tiza. Se cultiva el frijol, el maíz y ricas legumbres. Esos indios son dados á la pesca y al tejido de telas de algodón. Tendrá ese precioso pueblo dos mil almas. Santiago Atitlán, con siete mil habitantes, que siembran cacao, café, maíz, frijol, chile y hortalizas. La industria se reduce á cuidar ganados y á pescar.—Santa Lucía Utatlán, en donde se hacen jabones, y se cultiva el trigo, el maíz, la linaza, la cebada y la avena. Nahualá, con veinte mil indígenas, en clima frío, que crían ganado lanar y siembran maíz y trigo. Los terrenos son quebrados, y la industria consiste en fabricar ropa de lana y curtir cueros. Santa Catarina Ixtahuacán, á ocho leguas de Sololá, con veinticinco mil habitantes, todos de raza primitiva americana, se dedican á criar obejas y carneros, á tejer sus ropas y á cultivar maíz, frijol, trigo y frutas. No admiten ladinos en su pueblo; no consienten estanquillos de aguardiente ni chicha; son bravos y crueles cuando se sublevan, pero respetuosos para con las autoridades y sumisos cuando los tratan con justicia. Es uno de los pueblos en que mejor se pueden estudiar las costumbres aborígenes.

Todavía hay en los Altos muchas otras poblaciones indígenas, aunque de menor importancia, que guardan reliquias de los tiempos precolombinos. Sería prolijo el enumerarlas todas.

En los departamentos del centro, existen también pueblos de indios, como Chinautla, con mil ochocientos habitantes, que se ocupan en alfarería y siembras de maíz; San Antonio La Paz, con mil, que siembran café y caña de azúcar; San Pedro las Huertas, á orillas de la capital de Guatemala, tiene unos quinientos habitantes aladinados, que cortan leña y siembran café, pasturas y hortalizas; San Juan Sacatepéquez, con quince mil pobladores, que labran madera, fabrican trastos de loza, siembran maíz y frijol, cuidan ganados y tejen jarcia; San José Nacahuil, con quinientos habitantes, de los cuales las mujeres tejen y los hombres cultivan la tierra; Mixco, á tres leguas y media de la capital, con ocho mil indios, que son agricultores por lo general, y fabrican utensilios y juguetes de barro. Las mujeres muelen maíz y hacen tortillas, ocupándose también de nodrizas en las casas de las personas acomodadas de la capital. San Raymundo, es otro pueblo de indios que está en el departamento de Guatemala, y tiene unos mil quinientos habitantes, que son agricultores, comerciantes, y algunos de ellos beneficiadores de cerdos; Palín, del departamento de Amatitlán, tiene como cuatro mil indios que cultivan frijol y frutas, y siembran caña de azúcar; San Vicente Pacaya, que tendrá mil habitantes que trabajan en siembras de café. Allí se encuentra una grandísima piedra tradicional llamada Doña María; flores grandes de madera muy curiosas y carbón mineral que arde perfectamente; Dueñas, en el departamento de Sacatepéquez, fué erigido por Alvarado, en el sitio en que había él dispuesto sembrar una milpa (maizal) para las viudas de los conquistadores. Está muy cerca de la Antigua ese bonito pueblo, al cual le asignan mil cuatrocientos indígenas. Los terrenos producen maíz, frijol, café y cochinilla. Alotenango, con mil quinientos habitantes, da buenas maderas, zarzaparrilla, granos y legumbres. Santa María, en las faldas del volcán, cuenta unos dos mil quinientos naturales, que se ocupan en faenas agrícolas, en tejer sus vestidos y en elaborar carbón. San Juan del Obispo, fundado por un virtuoso diocesano, apenas tiene ochocientos pobladores, y produce cochinilla, café, maíz y frijol. San Antonio, da maíz, café, frijol y garbanzos, y tiene unos mil indios, que no sólo trabajan la tierra sino que fabrican petates (esteras) y hacen ceñidores, fajas y huepiles. Santa Catarina, que fué fundado por Ignacio Bobadilla, y que hoy cuenta como mil habitantes, cuya industria principal consiste en tejer cotones y ceñidores. San Andrés, San Lorenzo, Santiago, Magdalena, Santo Tomás, San Miguelito, San Mateo, San Lucas, Sumpango, San Bartolomé, Xenacó, Jocotenango, Pastores, son otros tantos pueblos que rodean la antigua capital del histórico reino de Guatemala, y que á fuerza del contacto con gente civilizada, se van aladinando poco á poco. En Chimaltenango está Tecpán Guatemala, que tendrá fuera de los ladinos, unos cinco mil indios, que fabrican telas y crían ganados; Patzún, con buenas minas y plantaciones de café, produce también trigo, maíz y frijol; Comalapa, de unos tres mil pobladores, da también trigo y cereales, siendo su industria de tejidos de huepiles y zutes (paños).

En el oriente de la república de Guatemala hay uno que otro pueblo de indios; pero ya hoy están casi todos aladinados.

En el Petén cuéntanse varias poblaciones indígenas y existen los lacandones, que no tienen por cierto la ferocidad que se les atribuye. Son unos doscientos aborígenes, en la parte del territorio de Guatemala, que se conservan independientes sobre las márgenes del Usumacinta. Los indios de Izabal se encuentran por Cahabón, Chajal y otros puntos.

Con vista de esta breve reseña, se comprende que existen aún muchas poblaciones de indígenas; pero se hace preciso advertir que entre ellas las hay de pura raza, como Santa Catarina Ixtahuacán; mientras que otras se hallan mezcladas de ladinos é indios. En unas, soló se hablan las antiguas lenguas quiché, cackchiquel, zutujil etc.; en otras, prevalece el español adulterado.