Barajaron los demas esta proposicion como impracticable, diciéndole Cacumatzín algunos pesares, que sufrió por no descomponer sus esperanzas; y se acabó la junta, quedando señalado el dia, discurrido el modo, y encargado el secreto.
Supieron casi á un mismo tiempo Motezuma y Cortés esta conjuracion: Motezuma por un aviso reservado que se atribuyó al Señor de Matalcingo: y Cortés por la inteligencia de sus espías y confidentes. Buscáronse luego los dos, para comunicarse la noticia de semejante novedad; y tuvo Motezuma la dicha de hablar primero, con que dexó saneada su intencion. Dióle cuenta de lo que pasaba: mostró grande irritacion contra su sobrino el de Tezcúco, y contra los demas conjurados: y propuso castigarlos con el rigor que merecian. Pero Hernan Cortés (dándole á entender que sabía todo el caso con algunas circunstancias, que no dexasen en duda su comprehension) le respondió:
"Que sentia mucho haber ocasionado aquella inquietud en sus vasallos: y que, por la misma razon, se hallaba obligado á tomar por su cuenta el remedio, y venia con ánimo de pedirle licencia para marchar luego con sus Españoles á Tezcúco, y atajar en su orígen el daño, trayéndole preso á Cacumatzín ántes que se uniese con los demas coligados, y fuese necesario pasar á mayores remedios."
No admitió Motezuma esta proposicion, ántes procuró desviarla con total repugnancia, conociendo lo que perderia su autoridad y su poder si se valiese de armas forasteras para castigar atrevimientos de esta calidad en hombres de aquella suposicion. Pidióle que disimuláse por él su desabrimiento; y le dixo por última resolucion:
"Que no queria, ni era conveniente que se moviesen los Españoles, porque no se hiciese obstinacion el odio con que procuraban apartarlos de su lado; sino que le ayudasen á sujetar aquellos rebeldes, asistiéndole con el consejo, y haciendo, si fuese menester, el oficio de medianeros."
Parecióle despues, que sería bien intentar primero los medios suaves, y que su sobrino, como persona mas dependiente de su respeto, sería fácil de reducir á la quietud, acordándole su obligacion, y haciéndole amigo de los Españoles. Para cuyo efecto le envió llamar con uno de sus criados principales: el qual le intimó la órden que llevaba de su Rey, y le dixo de parte de Cortés:
"Que deseaba su amistad y tenerle mas cerca para que la experimentáse."
Pero él, que se hallaba ya lejos de la obediencia, ó tenia mas cerca su ambicion, respondió á Motezuma con desacato de hombre precipitado, y á Cortés con tanta desestimacion y arrojamiento, que le obligó á pedir con nueva instancia la empresa de sujetarle, cuya propuesta reprimió segunda vez Motezuma, diciéndole:
"Que aquel era de los casos en que se debia usar primero del entendimiento que de las manos: y que le dexáse obrar segun la experiencia y conocimiento que tenia de aquellos humores y de sus causas."