"Que su naturaleza, y la de todos sus soldados era mortal;"

porque no se atrevió á contemporizar con el engaño de aquella gente, quando trataba de volver por la verdad infalible de su Religion; pero añadió:

"Que como hijos de mejor clima tenian mas espíritu y mayores fuerzas que los otros hombres:"

y sin admitir el atributo de inmortal, se quedó con la reputacion de invencible. Dixoles tambien:

"Que no solo reconocian superior en el Cielo, donde adoraban al único Señor de todo el universo; pero tambien eran súbditos y vasallos del mayor Príncipe de la tierra, en cuyo dominio estaban ya los de Tlascála: pues siendo hermanos de los Españoles, no podian dexar de obedecer á quien ellos obedecian."

Pasó luego á discurrir en lo mas esencial; y aunque oró fervorosamente contra la idolatría, hallando con su buena razon bastantes fundamentos para impugnar y destruir la multiplicidad de los Dioses, y el error abominable de sus sacrificios, quando llegó á tocar en los misterios de la Fé, le parecieron dignos de mejor explicacion, y dió lugar, discreto hasta en callar á tiempo, para que habláse el Padre Fray Bartolomé de Olmedo. Procuró este Religioso introducirlos poco á poco en el conocimiento de la verdad, explicando como docto y como prudente los puntos principales de la Religion Christiana, de modo que pudiese abrazarlos la voluntad sin fatiga del entendimiento: porque nunca es bien dar con toda la luz en los ojos á los que habitan en la obscuridad. Pero Magiscatzín, y los demas que le asistian, dieron por entónces poca esperanza de reducirse. Decian:

"Que aquel Dios, á quien adoraban los Españoles, era muy grande, y sería mayor que los suyos; pero que cada uno tenia poder en su tierra, y allí necesitaban de un Dios contra los rayos y tempestades: de otro para la guerra: y así de las demas necesidades; porque no era posible que uno solo cuidáse de todo."

Mejor admitieron la proposicion del Señor temporal: porque se allanaron desde luego á ser sus vasallos, y preguntaban si los defenderia de Motezuma, poniendo en esto la razon de su obediencia; pero al mismo tiempo pedian con humildad y encogimiento:

"Que no saliese de allí la plática de mudar religion, porque si lo llegaban á entender sus Dioses, llamarian á sus tempestades, y echarian mano de sus avenidas para que los aniquilasen."

Así los tenia poseídos el error, y atemorizados el demonio. Lo mas que se pudo conseguir entónces fué, que dexasen los sacrificios de sangre humana, porque les hizo fuerza lo que se oponian á la ley natural: y con efecto fueron puestos en libertad los miserables cautivos que habian de morir en sus festividades, y se rompieron diferentes cárceles y jaulas, donde los tenian y preparaban con el buen tratamiento, no tanto porque llegasen decentes al sacrificio, como porque no viniesen deslucidos al plato.