Leonor. No lo esperéis.
Guillén. O vivir
encerrada en un convento.
Leonor. Lo del convento más bien.
Guillén. ¿Eso tu audacia responde?
Leonor. Que nunca seré del Conde...
nunca, ¿lo oís; don Guillén?
Guillén. Yo haré que mi voluntad
se cumpla, aunque os pese a vos.
Leonor. Idos, hermano, con Dios.
Guillén. ¡Leonor!... a Dios os quedad.
ESCENA III
Leonor y Jimena