ESCENA PRIMERA

Manrique y Azucena

Azucena, canta. Bramando está el pueblo indómito,
de la hoguera en derredor;[50]
al ver ya cerca la víctima,
gritos lanza de furor.
Allí viene; el rostro pálido,
sus miradas de terror,
brillan de la llama trémula
al siniestro resplandor.[51]

Manrique. ¡Qué triste es esa canción!

Azucena. Tú no conoces esa historia, aunque nadie mejor que tú pudiera saberla.

Manrique. ¿Yo?...

Azucena. Te separaste tan niño[52] de mi lado ¡ingrato! Abandonaste a tu madre por seguir a un desconocido...

Manrique. A don Diego de Haro,[53] señor de Vizcaya.[54]

Azucena. Pero que no te amaba tanto como yo.