Jimeno. A pesar de los años que han pasado, sin duda.

Ferrando. Pero también apostaría yo cien florines a que el alma de su madre está ardiendo ahora en las parrillas de Satanás.

Guzmán. Se entiende.

Jimeno. Pues... mis dudas tengo en cuanto a eso.

Guzmán. ¿Qué decís?

Jimeno. Desde el suceso que acabo de contaros no ha dejado de haber lances diabólicos... Yo diría que el alma de la gitana tiene demasiado que hacer para irse tan pronto al infierno.

Ferrando. ¡Jum!... ¡Jum!...

Jimeno. ¿He dicho algo?

Ferrando. Preguntádmelo a mí.

Guzmán. ¿La habéis visto?