Cámara del Conde de Luna; éste estará sentado cerca de una mesa y don Guillén a su lado de pie.
Don Nuño y Don Guillén
Nuño. ¿Visteis, don Guillén, al reo?
Guillén. Dispuesto a morir está.
Nuño. ¿Don Lope?
Guillén. Presto vendrá.
Nuño. Que al punto llegue deseo.
No quiero que se dilate
el suplicio ni un momento;
cada instante es un tormento
que mi paciencia combate.
Guillén. ¿Le avisaré?
Nuño. No, esperad...
Tardar no puede en venir.
Para ayudarle a morir
a un religioso avisad.
Y despachaos con presteza.
Guillén. ¡El hijo de una gitana!