Leonor. ¡Oh, ventura!

Nuño. Corre, dile que el de Artal
su libertad le asegura,
pero que huya de Aragón,
que no vuelva, ¿lo has oído?

Leonor. Sí, sí...

Nuño. Dile que atrevido
no persista en su traición,
que tu amor ponga en olvido.

Leonor. Sí... lo diré... (Dios eterno,
tu nombre bendeciré!)

Nuño. Cuidad, que os observaré.

Leonor. (Ya no me aterra el infierno,
pues que su vida salvé.)

ESCENA VI

Calaboso oscuro con una ventana con reja a la izquierda y una puerta en el mismo lado; otra ventana alta en el fondo, cerrada. Debajo de la ventana, y en un escaño, estará recostada Azucena; en el lado opuesto Manrique, sentado

Manrique. ¿Dormís, madre mía?