Guzmán. De otro modo me mataría el Conde.
Ferrando y Jimeno. ¡El Conde!
Guzmán. Pero todo ello no es nada, nada; travesuras de la juventud. ¿No sabéis que está perdidamente enamorado de doña Leonor de Sesé?
Guzmán. La hermana de don Guillén, de ese hidalgo orgulloso...
Ferrando. La más hermosa dama del servicio de la reina.
Guzmán. Seguro.
Ferrando. Y que está tan enamorada de aquel trovador que en tiempos de antaño[14] venía a quitarnos el sueño por la noche con su cántico sempiterno.
Guzmán. Y que viene todavía.
Jimeno. ¿Cómo! ¿Pues no dicen que está con el Conde de Urgel,[15] que en mala hora naciera, ayudándole a conquistar la corona de Aragón?
Guzmán. Pues a pesar de eso...