Azucena. ¡Tengo mucha necesidad de dormir! ¡He estado despierta tanto tiempo! Dormiré, y luego nos iremos; ¿qué razón hay para que no nos dejen ir? Cuando sea de día[92]... Pero aquí no se sabe cuando es de día... Aunque sea de noche, a cualquier hora, sí, porque quiero respirar; aquí me ahogo.

Manrique. (¡Qué tormento!)

Azucena. Y correremos por la montaña, y tú cantarás mientras yo estaré durmiendo, sin temor a esos verdugos ni a ése suplicio de fuego.

Manrique. Descansad.

Azucena. Voy... pero calla... calla... (Se queda dormida; un momento de silencio.)

Manrique. Duerme, duerme, madre mía,
mientras yo te guardo el sueño,
y un porvenir más risueño
durmiendo allá te sonría.
Al menos ¡ay! mientras dura
tu sueño, no acongojado
veré tu rostro bañado
con lágrimas de amargura.

ESCENA VII

Manrique, Leonor, y Azucena

Leonor. ¡Manrique!

Manrique. ¿No es ilusión!
¿Eres tú?