Nuño. ¿Leonor?
Manrique. ¿Quién la llama? ¿Por qué vienen a apartarla de mí? La desdichada ya a nadie puede amar. ¡Si yo pudiera ocultarla a sus ojos!
(La cubre con su ferreruelo, que tendrá al lado.)
Nuño. ¿Leonor?
Manrique. Calla... No turbes el silencio de la muerte.
Nuño. ¿Dónde está Leonor?
Manrique. ¿Dónde? Aquí estaba. ¿Venís a arrebatármela en la tumba?
Nuño. ¿Ha muerto?
Manrique. Sí... Ya ha muerto.
(Descubriendo el rostro pálido de Leonor.)