No le digáis, por Dios, a la cuitada que va su hijo a morir... ¡Madre infelice, hasta la tumba, adiós...! (Al salir.)

ESCENA IX

Los Mismos, menos Manrique

Azucena, incorporándose. ¿Quién me llamaba? El era, él era. ¡Ingrato... se ha marchado sin llevarme también!

Nuño. ¡Desventurada! Conoce al fin tu suerte.

Azucena. ¡El hijo mío!

Nuño. Ven a verle morir.

Azucena. ¿Qué dices? ¡Calla! ¡Morir... morir!... No, madre,[93] yo no puedo; perdóname, lo quiero con el alma. Esperad, esperad,...

Nuño. Llevadla.

Azucena. ¡Conde!