que él en sus madrigales llamaba rubias olas;
brotó, porque un aroma igual tuvieron ellos...
Y se alejó en silencio para llorar a solas.
ACASO...
Como atento no más a mi quimera,
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera,
que en todo el ancho campo sonreía.
Brotaban verdes hojas