Que no registre la saña,
En pavesas renovando
Los estragos de Numancia.
Á pesar de tantas impropiedades, por otra parte, como el estilo gongorino, corrientes en nuestro viejo teatro, hay de vez en cuando en la comedia de Orbea algunos rasgos de cierto mérito, como, por ejemplo, aquel en que Quesada, después de amonestar al rey Osmín á que se convierta, le amenaza si no lo hace, diciéndole:
Te quitaré la corona;
Pisarála Carlos Quinto;
Pondré en tus bárbaros templos
Lo estandartes de Cristo.
Pondré la planta en tu cuello,
Después que te haya vencido: