Por conservar este depósito sagrado que Dios le ha confiado, por los juramentos solemnes, que delante del Señor habia prometido, conservar el patrimonio de la Santa Sede y trasmitirle íntegro á sus sucesores, y por conservar tambien toda la grandeza y prestigio que se debe al trono mas alto del mundo, al gefe del catolicismo, al vicario del verbo Eterno, al director del pensamiento religioso que tiene su asiento en el Vaticano, se ha visto obligado á abandonar el lugar en el que contra S. S. se habia ejercido la mas inaudita y sacrilega violencia, habiendo sido la señal el asesinato de su primer ministro, cuando no hay entusiasmo por legítimo que sea, que pueda disculpar un atentado semejante.
Se podia esperar de Pio IX, de ese hombre estraordinario, que cuando salió del cónclave entró en el Vaticano, y puesto en pié en la cátedra de San Pedro, y á la cabeza de doscientos millones de católicos; se podia esperar, repito, de su reconocida ilustracion, de su piedad, de su tolerancia, que uniendo el elemento político al religioso se colocarse á la cabeza de la actual civilizacion, pero no podia esperarse que permitiese se atacase su independencia, su libertad, su dignidad; se ultrajase su doble y sagrada Magestad, que no consiste solamente en el respeto y adhesion de los Príncipes católicos, se sustenta tambien en ese conocimiento exacto, que los soberanos protestantes que reúnen bajo sus cetros súbditos católicos, tienen de las ventajas que resultan de una autoridad papal independiente. Hace mas de quince siglos que en Roma reside, existe allí, y manda esa autoridad. Ningún Pontífice, y menos Pio IX, cuyo reinado es tan suave y paternal, se resignará ni llegará á ser vasallo de una potencia, cualquiera que sea la forma de gobierno con que se rija. Ninguna preponderancia política, aunque cargara de cadenas á aquel que liga, y que rompe, que juzga las causas eclesiásticas, que instituye setecientos Obispos del catolicismo, podria derribar aquella Cátedra santa: la esposa del Cordero; la barquilla del pescador, y séame permitido repetir aquí en gracia á la oportunidad, las profesiones de Bosuet y Fenelon =Escribía Bosuet: ¡¡Oh santa iglesia romana, madre de las iglesias y madre de todos los fieles! ¡Iglesia escojida por Dios para unir á sus hijos en la misma fé, siempre estaremos adictos á tu unidad en el fondo de nuestro corazon! Si yo te olvido, iglesia romana, haga Dios que me olvide de mí mismo. = FENELON.=¡Oh iglesia romana, ciudad santa y querida, patria común de todos los cristianos! En Jesucristo no hay griego, ni secta, ni bárbaro, ni judio ni gentil; todo compone un solo pueblo. En nuestro seno son todos ciudadanos de Roma y todo católico es romano. Ved ahí ese árbol inmenso plantado de la mano del mismo Jesucristo! Todas las ramas que se separan de él se marchitan, se secan y caen! ¡Oh madre! Todo aquel que es hijo de Dios, tambien lo es vuestro! Despues de tantos siglos, ¡oh esposa! conservais vuestra fecundidad, y enjendrais de vuestro esposo sin cesar por todas las estremidades del Universo! ¿Cómo es que tus hijos desnaturalizados te niegan hoy? ¡Cómo! El sagrado nudo de la unidad que debe formar de todos los pueblos un rebaño 3 y de todos los Ministros un solo Pastor, ¿servirá el mismo de pretesto á una division funesta?
Mas ya que los beneficios que ha dispensado á sus súbditos é hijos, la secularizacion en el gobierno, la consulta del motu propio, las instituciones en fin que en su conciencia creyó deber otorgar, y las que prudente y racionalmente exigía el espíritu del siglo, el estado de las ideas en Italia, y los intereses materiales y morales de los Estados Pontificios, lejos de inspirarles gratitud y reconocimiento, ha sido el arma de que se han valido para cometer los mas violentos escesos contra los derechos temporales de la Santa Sede y su autoridad soberana, y como la Santa Sede ha sido por espacio de muchos años la que ha representado en el mundo las ideas conservadoras de órden y estabilidad, y solo puede y debe servir á la causa de la paz y de las reformas pacíficas, no podia sin menguarse la mas alta dignidad de la tierra, autorizar con su augusta presencia las ideas de desórden, de trastorno y anarquía que han tenido lugar en la ciudad eterna, y no siendo conforme, ni con los sentimientos generosos y elevados de Pio IX, ni permitirlo el augusto y sagrado carácter de vicario de Jesucristo en la tierra, usar de los medios materiales de represion, se separó temporal pero forzosamente de sus súbditos é hijos, á quienes ha amado y ama todavía, lacerado su corazon con el amargo dolor, el insulto que en su sagrada persona se le ha hecho, se separa á añadir á tantas coronas como habia recogido la corona suprema de la adversidad, sin la cual ninguna gloria es perfecta, ninguna gloria es augusta, pero la ley de la expiacion es eterna e indeclinable; la accion contra la violencia y la injusticia es eterna. Los grandes crímenes producto de hechos inmorales nunca prescriben. Es cierto que las creencias religiosas se hallan lastimadas y en parte proscriptas, siendo no la menor causa ese escepticismo que es el cáncer que corroe á las sociedades modernas; es cierto que la iglesia se halla perseguida en su corazon, en su cabeza y raiz de la iglesia porque el vicario de Jesucristo es la cabeza visible, el corazon de la iglesia, centro de su unidad, que como dice Daniel (2.º 44) es reino que la eternidad no disipará, y que ni temporal, ni violencia alguna destruirá; el natural viril de la hostia que para demostrarlo la lleva desnuda el dia del Corpus; pero tambien es cierto que asi como hay horas de persecucion, no solo por ser hombres, sino por ser hijos de Dios, tambien hay horas de libertad. El cielo permite que el crimen oprima en la tierra á la virtud, pero que no la destruya enteramente. La religion, el órden, la libertad, han sido vulnerados, la justicia usurpada, pero estos principios recobrarán su imperio, saldrán victoriosos y mas fuertes de estas duras pruebas por las que se hace pasar. El imperio de la religion vuelve á renacer, con la aurora de la verdadera libertad. No hay poder mas grandioso que el de la religion, ni fuente mas fecunda de prosperidad y ventura para las almas, y la que al fin ha de venir á producir la armonía de que desgraciadamente carecemos. La religion se halla colocada entre el cielo y la tierra como para llenar el espacio que los separa.
A pesar de la persecucion, siempre ha triunfado la fé. En la fé consiste la salvacion del cristiano: en religion como en política el que no tiene fé no se salva; sin religion no puede existir la libertad, que es su mejor escudo; asi es que en los paises donde no hay religion no hay libertad, y es inmensamente superior al despotismo, como elemento de engrandecimiento y de bienestar social. El cristianismo es un sentimiento espiritual que puede revestirse de toda clase de formas, inalterable en las revoluciones históricas é imperecedero en los trastornos sociales: el catolicismo y ¡a libertad forman el altar de la concordia, el gran pedestal de paz y felicidad y reconciliacion general de la humanidad y de las generaciones futuras; no la libertad de los crímenes, de los cadalsos, de las proscripciones, de las venganzas, la licencia y la libertad de la orgía política mas escandalosa; la miseria, la desorganizacion y la anarquía serian los efectos políticos que tocariamos; y la pequeñez y el egoismo los resultados que produciria en el individuo: sino la libertad arreglada por las leyes que mantiene el órden público, de la libertad legal, y la autoridad, porque la autoridad es tambien libertad y no hay libertad sin autoridad, y sin autoridad no hay religion, y sin religion no hay moral, sin moral desfallecen y mueren todos los principios de gobierno, todos los elementos de prosperidad pública, la libertad que en otra época, era una conquista, un privilegio, y hoy es un derecho, y como derecho está bajo la salvaguardia de las leyes cuyo nombre tiene su recto sentido, según la filosofía y el catolicismo, y que no se comprende por muchos. La libertad cara á Dios y á los hombres es una facultad de hacer, ó no hacer que le fué dada al hombre, pero sometido siempre á las leyes divinas y humanas, y que en union del catolicismo concluyen por conquistar al mundo, en cuyo punto esencial disiento del ilustre orador y publicista de ese talento poético, de ese espíritu elevado que semejante á las águilas se cierne sobre las nubes no descendiendo nunca de la alta region de los principios que ha dicho en presencia de España y en presencia tambien de la Europa con voz robusta y elocuente: «La líbertad acabó. ¿No la habéis visto llevar su angustia por las montañas de la Suiza, por las orillas del Sena, por las riberas del Rhin, del Danubio y por las márgenes del Tiber? ¿No la habéis visto subir al Quirinal que ha sido su calvario? Si: me permitirá el ilustre patricio le responda á nombre de la civilizacion que invoca- Pues porque hemos visto en esos mismos puntos que con tanta exactitud cita el distinguido orador á la libertad política oprimida, en que una parte de los estados soberanos se hallaba ocupada militarmente por otra en otra confederacion la libertad civil, en donde en ciertos cantones á la propiedad se le han impuesto multas equivalentes á confiscaciones sin juicio por el gobierno revolucionario; verdadera contribucion de guerra que el vencedor hace pagar al vencido; que los antiguos gefes de los gobiernos, han sido en los momentos de las elecciones arrebatados á sus cantones permaneciendo presos hasta la conclusion de las elecciones; porque liemos visto y observado con sentimiento esos desmanes de la libertad en nuestros dias, hemos dicho antes que la religion, el órden, la libertad politica y civil, habian sido vulnerados, pero que estos principios recobrarian su imperio y saldrian victoriosos de la dura prueba de la adversidad porque se les hacia pasar; apoyados en la historia de todos los tiempos y de todas las naciones, que nos ha enseñado y enseña ser imposible el movimiento sin el sacudimiento, la libertad sin sacrificio, como la monarquía sin magestad, y porque las revoluciones son á veces el crisol por el que Dios hace pasar á los hijos del siglo para reconocer los suyos y glorificarlos en su martirio y aun en los dias mas aciagos de la revolucion, no debe entibiarse nuestra fé, ni nuestra esperanza, ni debemos renunciar á la idea de que la sensatez de los pueblos no prevalezca sobre sus preocupaciones. El árbitro soberano del universo, único regulador de los acontecimientos humanos, no permite hacer tanto para nada: confiemos en su sabiduría y en su bondad, pongamos en sus manos el porvenir, cuidando únicamente de sostener el puesto que nos está señalado, de modo que en la razon y en nuestra conciencia hallemos la aprobacion de nuestras acciones.
CUESTION DE ESPAÑA,
SU ESTADO RESPECTO DE EUROPA,
y con relacion á si misma.
Del mismo modo que para calificar un cuadro, es preciso ante todo hallar su punto óptico, de la misma manera, para que se aprecie debidamente la escelente posicion que de hecho ocupa hoy la España, con respecto al continente occidental, es indispensable referir, aunque rápidamente, los sucesos gigantescos que han tenido lugar en la mayor parte de Europa. Hélos aquí en miniatura.
La ltalia, conmovida sucesivamente, se inflama con el triunfo del pueblo de Paris. Sicilia se subleva contra la dominacion de Nápoles, declarándose única árbitra de su suerte; convoca su parlamento y declara á los príncipes de Nápoles escluidos de la sucesion al trono constitucional de Sicilia. La Toscana sigue en parte este ejemplo. En Parma, Plasencia y Módena, sus príncipes ceden, y la nacionalidad triunfa: Luca sigue el movimiento: Venecia proclama su antigua república: El Rey de Cerdeña da una constitucion popular que sirve de garantía al liberalismo italiano: Lombardía cree es llegada la hora de su independencia, y se levanta contra la casa de Austria: Despierta la revolucion en Viena y el palacio de los Emperadores es abierto por el pueblo para derrocar el sistema antiguo en la persona de su hombre de estado mas inflexible del Nestors de la diplomácia alemana, el príncipe Meternich: Hungría se naturaliza y se aisla por una separacion casi completa del imperio: Bohemia consigue una constitucion particular: En Berlín el pueblo combate y triunfa en las calles, y el rey de Prusia, de carácter ilustrado y corazon popular, acaba por concederlo todo: En el reino de Wurtemberg queda abolida por el rey la censura; concede la libertad de imprenta y el armamento del pueblo: el gran duque de Badén otorga iguales concesiones, y promete contribuir al restablecimiento de un parlamento unitario aleman como principio del nuevo órden de cosas. El rey de Baviera abdica, después de combatir por las calles, en un príncipe que une su causa á la causa popular de París: Igual abdicacion del soberano de Hesse Darmstadt, advenimiento del pueblo, derecho de asociacion, prensa, jurado, código francés en Maguncia, todo es otorgado: Liepsig se subleva y obtiene del rey de Sajonia, que era ya constitucional, la conformidad con el parlamento aleman: Al príncipe Oldemburgo se le obliga á convocar una representacion. Hamburgo reforma mas democráticamente la constitucion ya republicana: Bresna reforma su senado y conviene con el parlamento aleman; y finalmente, el rey de los Paises-Bajos declara abolidas las instituciones restrictivas y de la libertad en el gran ducado de Leuxemburgo.
En presencia de esta gran conmocion del continente, de todas estas descomposiciones de los antiguos sistemas que formaban una sola pieza, y sobre los escombros de tronos derruidos sobre las escalinatas de tronos que se elevan, admira y seduce que todo ha cambiado al rededor nuestro; la España es sola la que no ha cambiado: su edificio social y político permanece en pié; se resintió parcial y localmente, es verdad; pero de una sensacion semejante á la que esperimenta el último eslabon de una cadena que se sacude al golpe de la electricidad; permanece firme, y aumentando su influencia, su esfera de radiacion, de asimilacion, é de atraccion sobre el continente, á semejanza de los árboles nudosos que estienden y profundizan sus raíces cuanto mas recios son los huracanes que los combaten. Nuestra nacion se revolucionaba cuando las demas permanecían quietas; ahora que aquellas se agitan, nosotros permanecemos tranquilos. Alguna razon hay para llamarnos la patria de los viceversas.
No ha mucho que por las escesivas innovaciones de nuestro siglo, y poi las rencillas y turbaciones de los tiempos modernos, ofrecia España un cuadro bochornoso del que se aprovechaban gabinetes estraños, con mengua del decoro nacional, formando quiza planes y combinaciones que tendían á atacar nuestra independencia, situacion que devoraba, pero que no aceptaba; su antiguo rango hacia parte de su ser, y cuyo carácter político sobresale por su espíritu de independencia, anidado constantemente en sus corazones; mas España se va restaurando; recupera de dia en dia su nombre y su fuerza, y tiene medios y recursos para hacer respetar sus derechos y exigir se le dé en la Europa todo el verdadero valor que le cabe en la balanza. Con el movimiento de Europa ha vuelto á colocarse de hecho en la línea de nacion de primer órden, sin temer que ninguna influencia estraña se atreva á querer pesar con especialidad en su política, que tiene ya accion colectiva; su dignidad se enaltece, con el horizonte mas vasto, con el aire mas libre que respira, y con la debida representacion que le espera en el porvenir de los pueblos civilizados, recobra su antigua influencia, y apreciando y utilizando todos los elementos que nos ofrece una época tan significativa para España, vemos labrarse los cimientos para que, y en este punto llegue, la época del emperador Cárlos V (1º de España) en que nada se hacia en Europa sin intervencion de los españoles.
Por grandes vicisitudes antiguas y modernas ha atravesado esta nacion heroica, grandes y penosos sacrificios ha hecho por conservar su independencia y libertad, vislumbrada á traves de escenas de horror y de sangre; vicisitudes y sacrificios que la han impedido estudiar su tradicion y sus destinos. Ha visto nacer y morir todas las instituciones con el transcurso de los tiempos; nacieron y pasaron las instituciones teocráticas de los godos: nacieron y pasaron las instituciones representativas y feudales; nacieron y pasaron las instituciones impuestas, á la nacion el año 12. Nació y pasó el estatuto, y volvió á nacer y volvió á pasar como una luz fosfórica la constitucion de Cádiz; solo la monarquía ha sucedido á la accion de los tiempos, y de las revoluciones; pues olvidemos lo pasado, y unámonos en el altar de la patria para consolidar y perfeccionar lo existente. Tengamos presente que el movimiento de 1808 fué el último suspiro de las antiguas edades, desde cuya época se abrieron los anchos y fértiles raudales de la libertad constitucional; que el convenio de Vergara lo formaron los ecos de los dos partidos, á semejanza de dos rios que mezclan y confunden sus aguas para no separarse jamás, y como todo hecho grande emprendido y logrado, fué una rica dote para el pais. El triunfo de las sociedades modernas sobre las antiguas, ó mejor diré su consecuencia; que todas las épocas han tenido y tienen su representacion, y asi como en el reinado de los reyes católicos, Fernando é Isabel I acabó la civilizacion antigua, empezó otra nueva reuniendo los ánimos para constituir el Estado en tres elementos; trono, pueblo, y gobierno, asi tambien en el reinado de Isabel II al amanecer los ansiados dias, en que la armonía habia de nacer del poder con la libertad, del interes material con el interes político hermanando la libertad con la monarquía, con la religion, de lo que depende la prosperidad y la gloria del pais, empezó la España nueva, la edad de oro, de paz de concordia, de reconciliacion y ventura el gran pedestal de felicidad para las generaciones futuras. Nuestras instituciones son ya bastante libres para que proclamemos el título de conservadores; y conservadores tambien de la dignidad, de la independencia, y de las influencias naturales del pais, pues la moderacion imprime un carácter augusto, asi á los gobiernos como á las naciones, y es siempre la compañera de la fuerza, y de la duracion de las instituciones sociales. El espíritu de conservacion no es sin embargo el de inamovilidad; seamos pues amigos del progreso natural y legítimo, pero consideremos que no le hay sino toma el órden por base.