Diciendo esto ostentaba las cualidades específicas de su persona. Las Musas, al oír que dirigía a Apolo censuras que todo hombre sensato desearía merecer, estallaban de risa. El flautista fue vencido en esta lid, y ellas le dejaron como oso en dos pies, con el pellejo roto y las entrañas palpitantes. Así fue castigado Marsias por su reto y su derrota, avergonzando a Apolo tan humilde victoria.

IV.

Era Antigénidas un flautista que sabía cadenciar dulce como la miel todos los acordes y producir todos los modos que se deseaban, el sencillo eólico, el variado iásico, el plañidero lidio, el frigio religioso y el belicoso dórico. Lo que más afligía a este hombre eminente en el arte, lo que, al decir suyo, mortificaba más su alma y su genio, era oír llamar a los flautistas músicos de entierros. Pero seguramente hubiera sufrido esta calificación, de haber visto los mimos (entre los cuales unos presiden, otros reciben los golpes, y todos visten púrpura casi semejante), si hubiera asistido a nuestros juegos, donde de igual manera preside un hombre o combate, o si viera tomar la toga lo mismo para un sacrificio que para unos funerales, y el manto servir lo mismo para envolver cadáveres que para traje de filósofos.

V.

Favorable es el afán con que venís aquí sabiendo que el sitio no puede disminuir la autoridad del orador y que conviene enterarse antes de lo que se verá en el teatro; porque si es un mimo, os reiréis; si un bailarín en cuerda, lo admiraréis; si un cómico, aplaudiréis; si un filósofo, os instruiréis.

VI.

La India, paraje lleno de habitantes y que se extiende hasta el infinito, está situada lejos de nosotros, al Oriente, en los lugares donde el Océano forma un golfo, donde nace el sol. Próximo a los primeros astros y límite del mundo, encuéntrase más allá de los sabios Egipcios, de los Judíos supersticiosos, de los Nabateos mercaderes, de los Arsácidas de vestiduras talares, de los Itureos, pobres en frutos, de los Árabes, ricos en perfumes.

Por mi parte no admiro a esos indios por sus masas de marfil, sus cosechas de pimienta, su comercio de cinamomo, el temple de sus hierros, sus minas de plata y sus auríferos ríos. ¿Qué me importa que tengan el mayor de estos, el Ganges?

Monarca de las aguas; origen de cien ríos

Que cien valles recorren, fecundizando el suelo,