También yo, estando paseando, robé de una tienda la olla con la comida que otro había puesto a cocer.

CLEÓN.

Pueblo mío, convoca cuanto antes una asamblea para que sepas quién de los dos te quiere más, y decidas quién merece tu amor.

EL CHORICERO.

Bueno, bueno, decide entre los dos, con tal que no sea en el Pnix.[348]

PUEBLO.

No puedo sentarme en otro sitio; pero antes es necesario reunir en él los ciudadanos.

EL CHORICERO.

¡Infeliz de mí! ¡Soy perdido! Porque este viejo, que en su casa es el más discreto de los hombres, en cuanto se sienta en esos bancos de piedra se está con la boca abierta, como el que al colgar higos se le quedan los cabos en la mano.[349]