PUEBLO.
¡No, por Apolo!
EL CHORICERO.
Y bien, ¿vas conociendo a ese hombre? Yo te he comprado este par de zapatos y te los doy para que los gastes.
PUEBLO.
Ningún hombre, que yo sepa, ha sido mejor que tú para el pueblo; ni más celoso por el bien de la república y de los dedos de mis pies.
CLEÓN.
¿No es doloroso que des tanta importancia a un par de zapatos y te olvides de todo lo que he hecho en tu favor? Yo corregí a los lujuriosos, borrando a Grito[368] de la lista de los ciudadanos.
EL CHORICERO.
¿No es doloroso también que te metas a investigaciones de cierto género[369], y a corregir los lujuriosos? Aunque solo lo hiciste por miedo de que se convirtiesen en oradores[370]. En tanto, ves a este pobre anciano sin túnica, en el rigor del invierno, y no has sido capaz de darle una con dos mangas[371], como esta que yo le regalo.