DICEÓPOLIS.
Pritáneos, inferís una injuria a la asamblea mandando expulsar a un hombre que trata de proporcionaros una tregua y el placer de colgar nuestros escudos.
EL PRITÁNEO.
Siéntate y calla.
DICEÓPOLIS.
No, por Apolo; no callaré hasta que propongáis que se trate de la paz.
EL HERALDO.
Los embajadores enviados al Rey...
DICEÓPOLIS.
¿A qué rey? Ya estoy harto de embajadores, y pavos reales[67] y fanfarronerías.