ESTREPSIADES.
Sin embargo, aunque he caído, no he de permanecer en tierra[471], sino que invocando a los dioses iré a esa escuela y recibiré yo mismo las lecciones. Pero ¿cómo, siendo viejo, olvidadizo y torpe, podré aprender discursos llenos de exquisitas sutilezas? Marchemos. ¿Por qué me detengo y no llamo a la puerta? ¡Esclavo! ¡Esclavo!
UN DISCÍPULO.
¡Vaya al infierno! ¿Quién golpea la puerta?
ESTREPSIADES.
Estrepsiades, hijo de Fidón, del cantón de Cicinno[472].
EL DISCÍPULO.
¡Por Júpiter! Campesino habías de ser para golpear tan brutalmente la puerta y hacerme abortar[473] un pensamiento que había concebido.
ESTREPSIADES.
Perdóname, porque habito lejos de aquí, en el campo; pero dime: ¿cuál es el pensamiento que te he hecho abortar?