EL JUSTO.

La tuya y la de Atenas que alimenta al corruptor de la juventud.

EL INJUSTO.

¿Pretendes educar a este joven, viejo chocho?

EL JUSTO.

Claro está que sí, a no ser que quiera perderse y ejercitarse solo en la charlatanería.

EL INJUSTO.

Acércate aquí y déjale que delire.

EL JUSTO.

Te arrepentirás si le tiendes la mano.