Venía apresuradamente con tu tratado de paz: pero lo olieron[93] unos de esos viejos acarnienses, duros como el roble, intratables, feroces, veteranos de Maratón, y gritaron unánimes: «Infame, ¿traes la paz, y el enemigo ha talado nuestras viñas?» y al mismo tiempo recogían piedras en los mantos: yo eché a correr, y ellos me persiguen vociferando.
DICEÓPOLIS.
Que griten cuanto quieran; ¿traes el tratado de paz?
ANFITEO.
Los traigo de tres clases: a elección. Este es por cinco años. Toma y gústale.
DICEÓPOLIS.
¡Puf!
ANFITEO.
¿Qué?
DICEÓPOLIS.