¿Por qué?

FIDÍPIDES.

Tú dirás que la ley tolera que el niño sea castigado, y yo replicaré que los viejos son dos veces niños, y que es más justo castigar a los viejos que a los jóvenes, por cuanto sus faltas son menos excusables.

ESTREPSIADES.

Pero ninguna ley establece que el padre sea castigado.

FIDÍPIDES.

¿No era hombre como tú y como yo el que primeramente presentó aquella ley, y persuadió a los antiguos a que la aprobasen? Pues bien; ¿qué se opone a que yo haga una nueva por la cual los hijos puedan a su vez castigar a los padres? De buen grado os perdonamos los golpes recibidos antes de la promulgación de esta ley, y consentimos el haber sido maltratados impunemente. Mira cómo los gallos y los demás animales se vuelven contra sus padres: sin embargo, ¿se diferencian de nosotros en otra cosa que en no redactar decretos?

ESTREPSIADES.

Ya que imitas a los gallos en todo, ¿por qué no comes estiércol y duermes en un palo?

FIDÍPIDES.