[123] Porque se rompen las piernas al caer de la máquina donde está colgado. Alusión a varios personajes de las tragedias de Eurípides que eran cojos, como Telefo, Filoctetes, Belerofonte. En Las Ranas, Esquilo le llama graciosamente χωλοποιόν (Lit.: factor de cojos).
[124] Eurípides se complacía en presentar a sus héroes cubiertos de andrajos y en la última miseria, acudiendo a este medio, un poco de mala ley, para producir efecto.
[125] Héroe de una tragedia perdida. Después de la muerte de Tideo, mientras Diomedes hacía una expedición contra los tebanos, Eneo, ya anciano, fue destronado por los hijos de Agrio y reducido a andar errante en la mayor miseria. Diomedes, a su regreso, arrojó al usurpador y volvió a colocar en el trono a Eneo. En Las Ranas, v. 1238, cita Eurípides dos versos de la tragedia aquí aludida.
[126] Protagonista de otro drama de Eurípides, también perdido. Atendiendo a las calumnias de una concubina, su padre Amíntor le condenó a perder la vista; pero el centauro Quirón se la devolvió al encomendarle la educación de Aquiles.
[127] Eurípides lo presentó mendigando en la isla de Lemnos, donde le abandonaron los griegos a causa de la fetidez de su herida.
[128] Belerofonte quedó cojo a consecuencia de una caída del caballo Pegaso, sobre el cual tenía la pretensión de subir al cielo.
[129] Cuando los griegos se dirigieron contra Troya, creyendo al llegar a Misia encontrarse ya en país enemigo, la devastaron por completo. Telefo, rey de aquel país, que quiso oponerse, fue herido por Aquiles, y no consiguió curarse hasta hacer un viaje a Tesalia. Telefo fue más tarde muy infeliz, llegando hasta mendigar el sustento, en cuya situación lo presentó Eurípides en una tragedia perdida.
[130] Tragedias perdidas.
[131] Versos tomados del Telefo de Eurípides.
[132] Nueva parodia.