[143] Célebre cortesana, amiga y consejera de Sócrates, amante y más tarde esposa de Pericles, y rival de los más elocuentes oradores. Según Platón, la oración fúnebre de los atenienses muertos por la patria, que Tucídides nos ha conservado, es obra de Aspasia. Su influencia era extraordinaria. (Vid. Philarète Chasles, Études sur l’Antiquité, p. 320 y siguientes. París, 1847.)
[144] Acerca de este sobrenombre de Pericles dice Plutarco en su biografía: «El nombre de Olímpico creen unos que se le dio por los soberbios monumentos con que embelleció la ciudad, y otros por su acierto en el gobierno de la república y el mando de los ejércitos; nada impide, sin embargo, que varias causas hayan contribuido a su gloria. Los poetas cómicos de su tiempo, al asestar contra él los dardos de la sátira, dan a entender que su elocuencia le valió ese sobrenombre, pues dice que tronaba y relampagueaba desde la tribuna.»
[145] Una canción de Timocreonte de Rodas, entonces muy popular, principiaba con las mismas palabras que el decreto contra los megarenses.
[146] Verso del Telefo de Eurípides.
[147] Isla pequeña perteneciente al grupo de las Cícladas. Estaba bajo la dependencia de Atenas.
[148] El nombramiento de trierarca, traía consigo cuantiosos gastos, pues estaba obligado el electo a mantener por su cuenta la tripulación de una galera, y a tenerla siempre en disposición de darse a la vela en servicio del Estado. Este cargo durante las revueltas políticas era conferido a ciertos ciudadanos con ánimo de arruinarles. Así es que muchos se fingían pobres para excusarse de aceptarlo.
[149] Las galeras atenienses llevaban en la proa una imagen dorada de Minerva, que se restauraba a cada nueva expedición.
[150] Versos del Telefo.
[151] La elección de Lámaco, como representante del partido que deseaba la guerra, es acertada, no solo por el humor belicoso que caracterizaba a aquel general, sino hasta por su nombre, perfectamente adecuado a las circunstancias: la etimología de Λάμαχος es, en efecto, λῶ, quiero, μάχη, guerra.
[152] Era bastante frecuente esculpir en los escudos una cabeza de Gorgona.