EURÍPIDES.

Pero, desdichado, ¿para qué lo quieres?

DICEÓPOLIS.

Para nada; pero quiero tenerlo.

EURÍPIDES.

Eres excesivamente fastidioso. Vete.

DICEÓPOLIS.

¡Ah! los dioses te bendigan como ya bendijeron a tu madre.

EURÍPIDES.

¡Ea, vete!