SEMICORO.
¡Eh, tú! ¿A dónde vas? Detente. Si tocas a ese hombre, yo me encargaré de ti.
SEMICORO.
¡Oh Lámaco de fulminante mirada, socórrenos: preséntate, amigo Lámaco, ciudadano de mi tribu; preséntate y atérralos con tu terrible penacho![151] Generales y capitanes, acudid todos en mi auxilio. Me tienen agarrado por medio del cuerpo.
LÁMACO.
¿De dónde salen esos gritos de guerra? ¿A dónde es menester prestar mi auxilio y armar alborotos? ¿Quién me obliga a sacar de su caja mi terrible Gorgona?[152]
DICEÓPOLIS.
¡Oh Lámaco, héroe sin rival en penachos y batallones!
CORO.
¡Oh Lámaco, este hombre hace tiempo que está ultrajando a toda la ciudad!