5) D. José Musso y Valiente, de la Real Academia Española (murió en 1838), tradujo en verso el Áyax flagelífero, según es de ver en su biografía publicada en la Revista de Madrid por D. Fermín de la Puente y Apecechea.
6) D. Emeterio Suaña, catedrático de latinidad en el Instituto de San Isidro de Madrid, tiene traducido en prosa castellana el Edipo Rey, y se ocupa en otras tragedias de Sófocles.
7) D. Fernando Brieva y Salvatierra ha interpretado también en prosa todo Sófocles. Pronto se publicará en esta Biblioteca clásica.
Eurípides. 1) En el Privilegio dado por Carlos V en 18 de febrero de 1543 a la viuda de Boscán para la impresión de las obras de su marido, leemos: «Por quanto por parte de vos, doña Ana Girón de Rebolledo, vidua del difunto Juan Boscán, caballero de Barcelona, nos ha sido hecha relación que el dicho vuestro marido compuso... una tragedia de Eurípides, autor griego,» etc.
Esta tragedia no llegó a imprimirse, ni aun se sabe su título.
2) «Hécuba triste.» Tragedia de Fernán Pérez de Oliva. Puede leerse en sus Obras, fól. 100 vto. de la ed. de 1586 (fól. 235, tomo I de la de 1787), y en el Parnaso Español (tomo VI, pág. 251 y siguientes).
Es imitación de la Hécuba, pero todavía más libre y menos ajustada que la de la Electra. Faltan la escena entre Hécuba y Agamenón, los vaticinios de Polimnestor, todo el papel de Taltibio y mucha parte de los coros. El plan está asimismo algo variado, intercalándose el episodio de Polidoro antes de acabar la historia de Polixena. Los méritos de lengua y estilo son iguales o mayores en esta tragedia que en La venganza de Agamenón. Una y otra han sido largamente estudiadas por Montiano y Luyando (Discursos sobre las tragedias españolas), Moratín (Orígenes del teatro) y Martínez de la Rosa (Apéndices a la Poética).
A la Hécuba añadió un final de su cosecha Jerónimo de Morales, sobrino del autor. Y de él dijo su hermano Ambrosio que «más parecía recitado en juicio que fin de tragedia.»
3) «La Medea de Eurípides,» traducida, sin duda en prosa, por Pedro Simón Abril. Barcelona, 1599.
La cita como impresa en ese año D. Luis José Velázquez (Orígenes de la Poesía Castellana, página 147), pero nadie más dice haberla visto.