SOSIAS.
A su lado creí distinguir a Teoro[16], sentado en el suelo con cabeza de cuervo, y Alcibíades[17] me dijo tartajeando: «Mila, Teolo tiene cabeza de cuelvo.»
JANTIAS.
Nunca ha balbuceado más oportunamente Alcibíades.[18]
SOSIAS.
¿Y no es un mal agüero el haberse convertido en cuervo Teoro?
JANTIAS.
Nada de eso; es excelente.
SOSIAS.
¿Cómo?