Amiga querida, dime cuál es tu ánimo respecto a estos. Habla, mujer la más enemiga de los escudos. Bien, ya escucho. (Supone que le habla al oído.) Esas son tus quejas; comprendo. (A los espectadores.) Oíd vosotros sus acusaciones. Dice que cuando después de los sucesos de Pilos[306] se presentó ella voluntariamente con una cesta llena de tratados, la rechazasteis tres veces en la asamblea popular.
TRIGEO.
Es verdad, faltamos en eso; pero perdónanos: nuestra inteligencia estaba entonces rodeada de cueros.[307]
MERCURIO.
Escucha ahora la pregunta que acaba de hacerme. «¿Quién de vosotros era su mayor enemigo? ¿Quién trabajó más por la terminación de la guerra?»
TRIGEO.
Su más fiel amigo era sin duda alguna Cleónimo.
MERCURIO.
¿Y qué tal era ese Cleónimo en punto a guerra?
TRIGEO.