BDELICLEÓN.

Entra con el asno en casa.

FILOCLEÓN.

¡Oh jueces compañeros míos, y tú, Cleón, socorredme!

BDELICLEÓN.

Grita adentro a puerta cerrada. — Pon tú una porción de piedras en la entrada; echa de nuevo el cerrojo; atraviesa esa tranca; y, para mayor seguridad, afiánzala con ese gran mortero.

SOSIAS.

¡Ay! ¿de dónde me ha caído este terroncillo?

JANTIAS.

Quizá te lo haya arrojado algún ratón.