CORO.

Sí, hijito mío. ¿Qué cosa buena quieres que te compre? Creo que vas a pedirme un juego de tabas.

EL NIÑO.

No, papá mío; higos, que me gustan más.

CORO.

Eso no, aunque te ahorques.

EL NIÑO.

Bien; pues no te acompaño.

CORO.

Con mi mezquino sueldo de juez tengo que comprar pan, leña y carne, ¿y aún me pides higos?