EVÉLPIDES.
Por eso es la única de las aves que anda majestuosamente, como el gran rey, con la tiara recta sobre la cabeza.[451]
PISTETERO.
Fue tan grande su poder y tan respetada su autoridad, que hoy mismo, como un vestigio de su dignidad antigua, en cuanto canta al amanecer, corren al trabajo y se calzan en la oscuridad todos los herreros, alfareros, curtidores, zapateros, bañeros, panaderos, y fabricantes de liras y de escudos.
EVÉLPIDES.
Pregúntamelo a mí; precisamente un gallo ha tenido la culpa de que perdiese un fino manto de lana frigia. Estaba yo en la ciudad convidado a un banquete que se daba para celebrar el acto de poner nombre a un niño; bebí algo y empecé a dormitar; en esto, y antes de que los demás convidados se sentasen a la mesa, se le ocurre cantar a un gallo: creyendo que era de día, marcho en dirección a Alimunte;[452] apenas salgo extramuros, un ladrón me asesta en la espalda un terrible garrotazo; caigo al suelo; voy a pedir socorro; pero era tarde, ya había desaparecido con mi manto.
PISTETERO.
El milano fue antiguamente jefe y rey de los griegos.
LA ABUBILLA.
¿De los griegos?