PISTETERO.
Él fue durante su reinado quien les enseñó a arrodillarse a la vista de los milanos.[453]
EVÉLPIDES.
Sí, por Baco; un día que me prosterné en presencia de uno de ellos, me echó al suelo con la boca abierta y me tragué un óbolo;[454] por lo cual volví a casa con mi saco vacío.[455]
PISTETERO.
El cuco fue rey del Egipto y de toda la Fenicia; así es que cuando cantaba ¡cucú! todos los fenicios iban al campo a segar el trigo y la cebada.
EVÉLPIDES.
De ahí sin duda viene el proverbio: ¡Cucú! los circuncidados al campo.[456]
PISTETERO.
Tan grande fue el poder de la gente alada, que los reyes de las ciudades griegas, Agamenón y Menelao, llevaban en el extremo de su cetro una ave que participaba de sus presentes.