EVÉLPIDES.
Vendo mi barco; compro un azadón, y ¡a desenterrar ollas de oro!
LA ABUBILLA.
¿Y cómo darles la salud que vive entre los dioses?
PISTETERO.
¿Qué mejor salud que la felicidad? Créeme, un hombre desgraciado nunca está bueno.
LA ABUBILLA.
¿Pero cómo llegarán a la vejez? Porque como esta habita en el Olimpo, habrán de morir en la infancia.
PISTETERO.
Todo lo contrario, las aves prolongaréis su vida trescientos años.