Espectadores, si alguno de vosotros quiere pasar dulcemente su existencia viviendo con las aves, que acuda a nosotros. Todo lo que en la tierra es torpe y se halla prohibido por las leyes, goza entre la gente alígera de no pequeño honor. Entre los hombres, por ejemplo, es un crimen odioso el pegar a su padre; entre las aves nada más bello que acometerle gritando: si riñes, coge tu espolón. El siervo prófugo, marcado con infamante estigma,[477] pasa aquí por pintado francolín: un bárbaro, un frigio, tal como Espíntaro, será entre nosotros el frigilo, de la familia de Filemón:[478] un esclavo de Caria, Execéstides,[479] por ejemplo, podría proveerse entre las aves de abuelos y parientes. ¿Qué más? ¿Quiere el hijo de Pisias[480] abrir las puertas a los infames? Pues trasfórmese en perdiz, digno hijo de su padre, que por acá no es deshonroso escaparse como la perdiz.

Así los cisnes, tio tio tio tio tio tio tio tix, uniendo sus voces y batiendo las alas, cantan a Apolo tio tio tio tix; deteniéndose en las orillas del Hebro,[481] tio tio tio tix, sus acentos atraviesan las etéreas nubes; escúchanlos las fieras arrobadas y el mar serenando sus olas, to to to to to to to to to tix; todo el Olimpo resuena: los dioses inmortales, las Musas y las Gracias repiten gozosos aquella melodía, tio tio tio tix. Nada hay mejor, nada hay más agradable que tener alas. Si uno de vosotros las tuviese, podría, cuando asistiendo impaciente y mal humorado a una interminable tragedia se siente desfallecer de hambre, volar a su casa, comer, y regresar satisfecho su apetito. Si Patróclides se viera acosado en el teatro por una apremiante necesidad, no tendría que ensuciar su manto, pues volaría a otra parte, y después de desahogarse, tornaría a su asiento recobradas las fuerzas. Aún más: si alguno de vosotros, no importa quién, abrasado por adúltera llama, distinguía al marido de su amante en las gradas de los senadores, podría extendiendo sus alas trasladarse a la amorosa cita, y satisfecha su pasión volver a su puesto. ¿Comprendéis ahora las inmensas ventajas de ser alado? Por eso Diítrefes,[482] aunque solo tiene alas de mimbre, ha sido nombrado filarco primero; después hiparco; y de hombre de nada, se ha convertido en gran personaje, y hoy es ya el gallito de su tribu.

PISTETERO.[483]

Ya está hecho. ¡Por Júpiter! No he visto nunca cosa más ridícula.

EVÉLPIDES.

¿De qué te ríes?

PISTETERO.

De tus alas. ¿Sabes lo que pareces con ellas? Un ganso pintado de brocha gorda.

EVÉLPIDES.

Y tú un mirlo con la cabeza desplumada.