¿Te acuerdas cuando en la toma de Naxos, estando de servicio, te escapaste clavando en la muralla unos asadores que habías robado?[67]

FILOCLEÓN.

Ya me acuerdo; pero ¿y qué? Ahora no es lo mismo. Entonces era joven, y lleno de vigor y energía para robar; además, nadie me custodiaba, y podía huir seguramente. Ahora hombres armados hasta los dientes están apostados en todas las salidas: dos de ellos, colocados junto a la puerta, me observan con asadores en las manos como a un gato que ha robado carne.

CORO.

Pues inventa cuanto antes otro medio, dulce amigo: ya despierta la aurora.

FILOCLEÓN.

Lo mejor será roer mi red. Perdóneme este destrozo Dictina,[68] diosa de las redes.

CORO.

Eso es obrar como hombre que busca su salvación. Dale duro a las mandíbulas.

FILOCLEÓN.