Ya está roído: chito, no gritéis: mucho cuidado, no nos oiga Bdelicleón.
CORO.
Nada temas, amigo mío, nada temas; si chista, le obligaré a morderse su propio corazón y a combatir por su existencia, para que entienda que no se conculcan impunemente las leyes de las venerables diosas.[69] Ata una cuerda a la ventana, sujétate con ella, y baja henchido el espíritu del furor de Diopites.[70]
FILOCLEÓN.
Mas, decidme; si mis guardianes notan lo que hago, y tiran de la cuerda para llevarme adentro, ¿qué es lo que haréis?
CORO.
Te defenderemos y reuniremos todas nuestras fuerzas para que no consigan su intento: eso es lo que pensamos hacer.
FILOCLEÓN.
Haré lo que decís confiado en vosotros; mas acordaos, si alguna desgracia me sucede, de levantarme con vuestras manos, y, después de regarme con vuestras lágrimas, sepultadme bajo la cancela del tribunal.
CORO.