MENSAJERO PRIMERO.
¿Dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde está? ¿Dónde está Pistetero, nuestro jefe?
PISTETERO.
Aquí estoy.
MENSAJERO PRIMERO.
Tus murallas están construidas.
PISTETERO.
Muy bien.
MENSAJERO PRIMERO.
Es una obra soberbia y hermosísima: la anchura del muro es tan grande, que si Proxénides el fanfarrón y Teógenes[529] se encontrasen sobre él dirigiendo dos carros tirados por caballos tan grandes como el de Troya, pasarían sin dificultad.[530]