CORO.
Queda prohibido a los dioses, hijos de Júpiter, el paso por nuestra ciudad; prohíbese también a los mortales cuando les ofrezcan sacrificios el que hagan atravesar por aquí el humo de sus víctimas.
PISTETERO.
Temo que no acabe de volver el heraldo que envié a los hombres.
UN HERALDO.
¡Oh feliz Pistetero! ¡Oh sapientísimo! ¡Oh celebérrimo! ¡Oh sapientísimo! ¡Oh hermosísimo! ¡Oh felicísimo! ¡Oh...! Vamos, apunta.[541]
PISTETERO.
¿Qué estás diciendo?
EL HERALDO.