LÁMPITO.
Muy triste es a la verdad dormir sin compañía, pero no hay más remedio; es preciso conseguir la paz a todo trance.
LISÍSTRATA.
¡Oh amiga queridísima! ¡única mujer digna de este nombre!
CALÓNICE.
Pero si, lo que Dios no quiera, nos abstenemos completamente de lo que dices, ¿conseguiremos por eso más pronto la paz?
LISÍSTRATA.
Mucho más pronto, por las diosas. Permanezcamos en casa, bien pintadas, y sin más vestidos que una transparente túnica de Amorgos,[616] y los hombres arderán en amorosos deseos. Si entonces resistimos a sus instancias, estoy segura de que harán en seguida la paz.[617]
LÁMPITO.
Por eso, sin duda, cuando Menelao vio el seno desnudo de Helena, arrojó la espada.[618]