Si no tienes más inconveniente que ese, toma mi velo, rodéatelo a la cabeza, y calla. Toma también este canastillo; ponte un ceñidor, y dedícate a hilar lana, mascullando habas:[655] la guerra será asunto de mujeres.

CORO DE MUJERES.

Mujeres, dejad vuestros cántaros, para que por nuestra parte ayudemos también a nuestras amigas. Yo jamás me rendiré de bailar, ni el cansancio hará flaquear mis rodillas. Quiero hacer causa común, y afrontar todos los riesgos con esas compañeras tan valientes, tan ingeniosas, tan bellas, tan atrevidas y discretas, raro conjunto de patriotismo y valor. Tú, intrépida Lisístrata, y vosotras sus aliadas, no depongáis vuestra cólera; sed siempre como un manojo de ortigas: los vientos son favorables.

LISÍSTRATA.

Si el amable Cupido y la diosa de Chipre[656] derraman sobre nuestro seno los atractivos del amor, e inspiran a los hombres ardientes y dulcísimos deseos,[657] espero que los griegos llegarán a llamamos las Lisímacas.[658]

EL MAGISTRADO.

¿Y por qué?

LISÍSTRATA.

Por haber puesto término a sus locuras y paseos con armas en el mercado.

UNA MUJER.