¿Pero cómo podréis vosotras arreglar la enmarañada madeja de la cosa pública en este país?

LISÍSTRATA.

Facilísimamente.

EL MAGISTRADO.

¿Cómo? Dímelo.

LISÍSTRATA.

Mira, cuando se nos enreda el hilo, lo cogemos así y lo sacamos del huso, tirando a un lado y a otro; pues bien, como nos dejen, desenredaremos igualmente la guerra, enviando embajadas a un lado y a otro.

EL MAGISTRADO.

Por tanto, imbéciles, pensáis arreglar los más peligrosos negocios con los husos, el hilo y la lana.

LISÍSTRATA.