EL ATENIENSE.

Sí, Lisístrata, obraron mal.

EL LACEDEMONIO.

Obramos mal: pero es indecible la belleza de esto.[706]

LISÍSTRATA.

¿Creéis, atenienses, que os voy a absolver de toda culpa? ¿No recordáis que también los lacedemonios, cuando vestíais la túnica de esclavos, vinieron en armas, mataron gran número de tesalios y de amigos y partidarios de Hipias, y fueron los únicos que en aquel memorable día os devolvieron la libertad y cambiaron vuestra túnica servil por el manto de ciudadanos?[707]

EL LACEDEMONIO.

No he visto mujer más hermosa.

EL ATENIENSE.

Yo tampoco.