¡Oh!, ven, tiende hacia mí tu rápido vuelo, y cantemos a Esparta, amante de los sagrados coros y gallardas danzas que junto al Eurotas ejecutan sus doncellas, saltando con la agilidad de jóvenes corceles, hiriendo el suelo con ligero pie, y, a modo de tirsíferas bacantes, soltando al viento la destrenzada cabellera. La casta hija de Leda[718] las precede radiante de hermosura. Ea, sujeta con una cinta tus flotantes cabellos y salta como ligera cierva; arranca esos aplausos que animan los coros, y celebra a Palas, la más fuerte y guerrera de las diosas.

FIN DE LISÍSTRATA.

ÍNDICE


Páginas.
[Las Avispas].[1]
[La Paz].[105]
[Las Aves].[195]
[Lisístrata].[313]

NOTAS


[1] República ateniense, III.

[2] V. Aristófanes, Los Acarnienses, parábasis.

[3] Apología de Sócrates.