[425] El Escoliasta cree que es el gallo, por ser originario de Persia.
[426] Montura ordinaria de los persas.
[427] Para descifrar este aparente galimatías es preciso tener en cuenta que Aristófanes hace una doble alusión a la fealdad de Filocles y a sus plagios. Filocles, en efecto, tenía el cráneo muy puntiagudo, lo cual le daba cierta semejanza con la Abubilla y con la Alondra, a la que se le compara más adelante (Aves, [1295]), al darle por apodo el nombre de este pájaro. Compuso además La Pandiónida, tetralogía de la cual formaba parte el Tereo, tragedia en que sin duda plagió inconsideradamente a otra del mismo título de Sófocles. De suerte que el texto aclarado es: «Esa tragedia titulada Tereo es producción de la fantasía de Filocles, que la tomó del Tereo de Sófocles, y yo (Tereo) soy el que con mis aventuras he dado asunto a ambas.»
[428] Calias era daduco (porta-antorcha) en los misterios de Ceres, y asistió revestido de sus hábitos sacerdotales a la batalla de Maratón. Un persa a quien hizo prisionero le entregó un tesoro, que fue la base de su fortuna. Este mismo Calias fue vencedor en las carreras de caballos de los juegos olímpicos, en memoria de cuyo triunfo llamó Hipónico a su hijo.
[429] Calias se había arruinado por mala conducta.
[430] Lit.: el catofagas, es decir, que come con la cabeza baja. Pájaro granívoro, según Suidas.
[431] Alusiones a la voracidad y cobardía de Cleónimo, que, como vamos viendo, nunca escapa sin su correspondiente lancetazo.
[432] Los que corrían en el diaulo o doble estadio llevaban un penacho. Este juego, que era uno de los olímpicos, consistía, como indica su nombre, en recorrer dos veces toda la extensión del campo.
[433] Juego de palabras insustancial, basado en que λόφος significa cresta y colina. Se atribuía a los carios, pueblo belicoso, la invención de los penachos. (Herod., Hist., I, 171.)
[434] Ceirilo, nombre de pájaro, cuya raíz significa rasurar, por lo cual alude el poeta a Espórgilo.