Y no decía nada inteligible...
BACO. (A Esquilo.)
No rechines los dientes.
EURÍPIDES.
Pues todo se volvían Escamandros, y fosos, y enseñas de escudos, y águilas-grifos de bronce, y palabras ampulosas, difíciles de comprender.
BACO.
Es verdad; yo me pasé en claro toda una noche tratando de averiguar qué pájaro era su gran gallo amarillo.[305]
ESQUILO.
¡Ignorantón! Es la figura que se pone en la popa de las naves.
BACO.