Después, desde los primeros versos, cada personaje desempeñaba su papel; y hablaban todos, la mujer, el esclavo, el dueño, la joven y la vieja.[310]

ESQUILO.

¿No merecería la muerte tal atrevimiento?

EURÍPIDES.

Al contrario, mi objeto era agradar al pueblo.

BACO.

Déjate de eso, amigo; ese es tu punto flaco.

EURÍPIDES.

Luego enseñé a los espectadores el arte de hablar.

ESQUILO.