Lo reconozco; ¡ojalá hubieras reventado antes!

EURÍPIDES.

Y el modo de usar las palabras en línea recta, o en ángulo, y el arte de discurrir, ver, entender, engañar, amar, intrigar, sospechar, pensar en todo...

ESQUILO.

Lo reconozco también.

EURÍPIDES.

Puse en escena la vida de familia y las cosas más usuales y comunes, lo cual es atrevido, pues todo el mundo puede emitir sobre ellas su opinión; no aturdí a los espectadores con incomprensible y fastuosa palabrería; ni los aterré con Cicnos[311] y Memnones,[312] guiando corceles llenos de campanillas y penachos. Ved sus discípulos y los míos. Los suyos son Formisio y Megenetes,[313] de Magnesia, armados de lanzas, cascos, barbas y sarcásticas sonrisas; los míos, Clitofonte, y el elegante Terámenes.

BACO.

¿Terámenes? ¿Ese hombre astuto y bueno para todo, que cuando cae en algún mal negocio y le ve las orejas al lobo, suele escurrir el bulto, diciendo que no es de Quíos, sino de Ceos?[314]

EURÍPIDES.