UN HOMBRE.
¿Quién va? ¿No es mi vecino Blépiro? ¡Por Júpiter! El mismo. Dime, ¿qué es eso de color rojo? ¿Cinesias[453] te ha llenado quizá de inmundicia?
BLÉPIRO.
No. He salido de casa con el vestido de color de azafrán que suele ponerse mi mujer.
EL HOMBRE.
¿Pues dónde está tu manto?
BLÉPIRO.
No lo sé: lo he estado buscando mucho tiempo sobre la cama, y no lo he podido hallar.
EL HOMBRE.
¿Y por qué no has dicho a tu mujer que te lo buscase?